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AGRADECIMIENTO, PASIÓN Y ESPERANZA: MONS. JOSÉ ARMANDO ÁLVAREZ CANO



El inicio de un Año Nuevo trae para nosotros una reflexión especial en el camino de nuestra vida, y quisiera traer a mi memoria las palabras del papa San Juan Pablo II que nos dejó en esta encíclica tan hermosa del principio de este milenio. El pontífice nos invitaba a reflexionar en la apertura de una nueva etapa para la humanidad y nos invitaba diciendo: ¡Duc in altum!, navegar mar adentro, palabras de Jesús a Pedro cuando le pidió que se arriesgara a navegar hacia las aguas profundas (Lc 5, 4).



Jesucristo es el mismo, ayer,

hoy y siempre


Las palabras del Papa para esa ocasión señalaba: ¡Duc in altum! Esta palabra resuena también hoy para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: «Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre » (Hb 13,8)”.


Al iniciar este Año Nuevo este texto nos recuerdan tres palabras muy importantes: por un lado nos invita a ver el pasado con agradecimiento, darle gracias a Dios por todo lo que hemos vivido y disfrutado en este tiempo pasado, integrar de manera agradecida este cúmulo de experiencias vividas y qué van conformando nuestra existencia, invitándonos a elevar nuestras manos a Dios para agradecerle profundamente sus dones y bendiciones.


La vida es increíble


Además, nos invita a vivir el presente con intensidad, con pasión, la vida es solo una y se vive cada día, poniendo el corazón en cada actividad y tratando de hacer todo lo mejor posible. La vida es increíble, y es ese hermoso regalo que Dios nos da, con sus luces y sombras, porque así es la vida, pero nos da esa oportunidad de luchar y trabajar cada día por los demás como la clave de nuestra felicidad.


Pero también nos invita a ver el futuro con esperanza, esa es la mirada de Dios para el mundo y para cada uno de nosotros. Nadie puede vivir sin esta virtud que va orientando y dándole sentido a las cosas que realizamos. Para los cristianos esa gran esperanza se concreta en la visión definitiva de Dios, esa es nuestra verdadera esperanza, y es hacia allá donde nosotros miramos llenos de seguridad y fortaleza. Para todos un feliz y bendecido año 2023.


Mons. J. Armando Álvarez Cano

Obispo de Tampico


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