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Cien años de la Congregación Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe


Santa Misa en honor a los 100 años de la Cien años de la Congregación Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe en la Diócesis de Tampico
Santa Misa en honor a los 100 años de la Cien años de la Congregación Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe en la Diócesis de Tampico

Con un corazón agradecido por un siglo de servicio y fidelidad al Evangelio, la Diócesis de Tampico celebró este 26 de agosto los 100 años de presencia de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe, congregación religiosa que ha acompañado durante generaciones la vida de la Iglesia y de la sociedad en el sur de Tamaulipas.


En la Parroquia San Pedro y San Pablo, Mons. Margarito Salazar Cárdenas, Obispo de Tampico, presidió la celebración eucarística en acción de gracias por la presencia y misión de esta comunidad religiosa, acompañado por sacerdotes, religiosas, fieles e invitados.


Participaron los Pbros. Manuel Artemio Garza García, Benjamín Alviso Herrera, Gustavo Solís Guillú, Christian Daniel Rojas Méndez, León Alejandro Hernández Pérez, Fray Héctor Barrera Miranda, Fray Juan Roberto Figueroa García, Fray Porfirio Lucio Padilla, Carlos Moreno Marrón y Miguel Ángel Sánchez Gómez, entre otros sacerdotes e invitados.


Durante la homilía, Mons. Margarito destacó que celebrar cien años no significa únicamente hablar del paso del tiempo, sino reconocer una historia construida sobre fundamentos firmes.


«100 años de vida hablan de una casa bien construida, de una casa que está cimentada sobre la roca», expresó, señalando que esa roca es Jesucristo, fundamento de la Iglesia y quien sostiene a su pueblo en medio de los acontecimientos de cada época.

Al reflexionar sobre la Primera Carta de san Pablo a los Corintios, el Obispo recordó que «Dios les ha dado a ustedes gracia en Cristo Jesús», y señaló que esta gracia se ha manifestado en la vida de la congregación a través de sus dones, valores espirituales, vocación misionera y servicio a la Iglesia.


Asimismo, resaltó la espiritualidad que nace del Sagrado Corazón de Jesús y de Santa María de Guadalupe, dos grandes referentes de la fe del pueblo mexicano que acompañan el carisma de esta comunidad religiosa.


Mons. Margarito reconoció especialmente el testimonio de las religiosas durante un siglo de presencia en la diócesis: «100 años en la diócesis, 100 años haciendo de su comunidad una bendición para nuestras personas, para nuestra gente, para nuestro pueblo».


Una historia sostenida por la gracia


La hermana Yolanda Gallegos Domínguez, Superiora General de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe, compartió que este aniversario representa, ante todo, «100 años de gracia, 100 años de que Dios nos ha sostenido».


Recordó que la congregación llegó a estas tierras tamaulipecas por invitación del obispo de aquel tiemp. Posteriormente, su misión se fortaleció en el ámbito educativo, uno de los principales campos de acción de su carisma, particularmente a través del Colegio Águila, donde colaboran en la formación de niños y jóvenes en preescolar, primaria y secundaria.


La religiosa destacó también la presencia de vocaciones provenientes de Tampico, jóvenes que han respondido al llamado de Dios para consagrar su vida al servicio de la Iglesia.


«Una vocación la llama Dios, la elige Dios y las vocaciones están en torno y al servicio de la Iglesia», afirmó.


La celebración fue igualmente un momento para agradecer la comunión construida con la Diócesis de Tampico. La hermana Yolanda expresó su gratitud a los pastores y sacerdotes que han acompañado a la congregación, así como a la sociedad de Tampico por la confianza depositada en su misión educativa.


«Hemos crecido en esta Iglesia, acunadas por nuestra diócesis», manifestó, al reconocer que las religiosas se han sentido acogidas, protegidas y guiadas a lo largo de su historia.

Mirar hacia los 101 años


Al finalizar su homilía, Mons. Margarito invitó a las religiosas a contemplar este centenario no como un punto de llegada, sino como el comienzo de una nueva etapa de misión.


Las exhortó a continuar anunciando con su testimonio que vale la pena consagrarse al Señor y seguir a Cristo en la vida religiosa, particularmente entre las nuevas generaciones.


También las animó a renovar su compromiso personal con Dios, entregando cada día su tiempo, mente y corazón al servicio de la misión, y a seguir amando a la Diócesis de Tampico mediante una entrega generosa.


«Seguir amando significa la entrega diaria, la entrega generosa, sin medir el tiempo, sin medir el amor, sin medir el compromiso», afirmó.

Con acción de gracias, la comunidad diocesana celebró estos cien años como una historia de gracia, vocación y servicio. La Diócesis de Tampico encomendó el camino de las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y Santa María de Guadalupe al Corazón de Cristo y a Santa María de Guadalupe, pidiendo que el Señor continúe sosteniendo su misión y que su testimonio siga dando frutos de fe y nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia.





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