Mons. Margarito Salazar: “El IEST es una obra de Dios”
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- hace 9 horas
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El Obispo de Tampico visitó el IEST Anáhuac y destacó la vocación formativa, humana y cristiana de la institución
El miércoles 6 de mayo, el IEST Anáhuac recibió la visita de Mons. Margarito Salazar, Obispo de Tampico, en una jornada marcada por el encuentro, la gratitud y el fortalecimiento de los vínculos históricos entre la universidad y la Diócesis de Tampico.
Mons. Salazar fue recibido por la Rectora, Mtra. Gloria Laura Septién Crespo, así como por directivos de la institución, sacerdotes Legionarios de Cristo y algunos de los fundadores del IEST: los doctores David Efraín Gómez Fuentes, Florentino Terán y José Manuel Haces. Su presencia dio a la jornada un sentido especial, al permitir mirar con gratitud los orígenes de la institución y reconocer los frutos consolidados en la formación de generaciones de estudiantes.
Como parte del encuentro, el Obispo recorrió diversas instalaciones del campus y visitó los espacios en los que actualmente se forman seminaristas diocesanos que cursan sus estudios en el IEST Anáhuac. Durante el recorrido, conoció aspectos relevantes de la historia de la universidad y del espíritu que ha animado su misión desde sus inicios: formar integralmente a la persona, uniendo la excelencia académica con una visión humanista y cristiana.
Uno de los momentos centrales fue el diálogo sostenido entre Mons. Salazar, autoridades universitarias, sacerdotes y fundadores, en el que se recordó el vínculo que, durante muchos años, ha unido al IEST Anáhuac con la Diócesis de Tampico. De manera especial, se destacó la colaboración en la formación de sacerdotes a través de las licenciaturas en Filosofía y Ciencias Teológicas, programas que han contribuido a la preparación intelectual, humana y espiritual de numerosos seminaristas.
La jornada tuvo también un momento significativo con la celebración de la Eucaristía, en la que participaron directivos, personal administrativo, operativo, alumnos, sacerdotes y miembros de la comunidad universitaria. En su homilía, Mons. Salazar expresó su cercanía y afecto hacia la institución: “Los estoy conociendo y lo que me brota del corazón es cariño”.
Asimismo, señaló que ofrecía la Eucaristía por la vocación de los seminaristas, por los Legionarios de Cristo, por los alumnos de la Diócesis de Tampico y de otras diócesis que estudian en el IEST, así como por todo el personal y por quienes laboran en la institución.
En su reflexión, Mons. Salazar afirmó que el IEST es “una obra de Dios” al reconocer que en la universidad existe una preocupación genuina por la persona humana, a ejemplo de Cristo. Destacó que el trabajo académico, formativo y social de la institución manifiesta una visión centrada en el ser humano y en su dignidad. De manera particular, resaltó la labor del Centro Comunitario, señalando que la obra social del IEST está unida al corazón de Cristo.
Inspirado en la imagen evangélica de la vid y los sarmientos, el Obispo recordó que toda comunidad llamada a dar fruto necesita permanecer unida a Cristo. “Están llamados a dar fruto. Pero para dar frutos hay que estar unidos a la vid verdadera, que es Cristo” señaló. Añadió que la comunidad universitaria está llamada a reconocerse como sarmientos que no pueden dar frutos si no permanecen unidos a Él.
Mons. Salazar subrayó que el IEST Anáhuac tiene clara su identidad y su misión, pues entiende que toda obra verdaderamente fecunda debe estar vinculada a Cristo. En este sentido, insistió en que no basta con dar frutos abundantes, sino que es necesario dar buenos frutos. Por ello, destacó la importancia de la formación integral como tarea fundamental: pensar en la persona completa, en su inteligencia, voluntad, corazón y apertura al bien.
El Obispo dirigió también unas palabras de reconocimiento a los fundadores, señalando que debían experimentar un profundo orgullo al contemplar a los alumnos estudiando y al ver los logros alcanzados por la institución. Expresó que, al mirar la vida actual del IEST, podían reconocer cómo aquellas ideas, sueños y esfuerzos iniciales han dado fruto en una comunidad educativa viva.
Asimismo, Mons. Salazar afirmó que los frutos de esta obra dan gloria a Dios y recordó que cada persona ha sido puesta en su lugar con una misión concreta. “Dios no se equivoca, pues ha puesto a las personas en los lugares adecuados. Esto es de Dios”, expresó ante la comunidad universitaria.
Antes de concluir, felicitó sinceramente a la institución y agradeció a Dios por la oportunidad de conocerla más de cerca. Encomendó el trabajo de todos los que forman parte del IEST Anáhuac, ”pido a Dios que bendiga sus manos para seguir trabajando, su mente para continuar desarrollando el conocimiento y su corazón para seguir amando a Dios y a los hombres, haciendo siempre el bien.”
La visita concluyó con una convivencia fraterna en la que participaron la Rectora, personal directivo y sacerdotes, fortaleciendo los lazos de comunión y colaboración entre el IEST Anáhuac y la Diócesis de Tampico. El encuentro reafirmó una relación construida durante años al servicio de la formación humana, académica y espiritual, especialmente en la preparación de seminaristas y en el compromiso compartido de formar personas capaces de dar buenos frutos para Dios, la Iglesia y la sociedad.
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