Seminario de Tampico inicia nuevo ciclo de formación con llamado a cuidar y acompañar las vocaciones
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- hace 6 horas
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El pasado 29 de agosto, en la conmemoración del martirio de San Juan Bautista, la Diócesis de Tampico inauguró el ciclo escolar y formativo 2026-2027 del Seminario Conciliar de Tampico, que actualmente acompaña a 51 seminaristas en formación: 35 pertenecientes a la Diócesis de Tampico, 15 a la Diócesis de Ciudad Valles y uno a la Diócesis de Ciudad Victoria, quienes continúan su camino de discernimiento y preparación hacia el sacerdocio en las distintas etapas y niveles formativos.
La Eucaristía contó con la concelebración del Rector del Seminario Conciliar de Tampico, Pbro. José León Cárdenas Cuevas; el Rector del Seminario de Ciudad Valles, San Luis Potosí, Pbro. José Humberto Juárez Villeda; y el Rector del Seminario de Ciudad Victoria, Tamaulipas, Pbro. Mario Alberto Pacheco Rodríguez, además de los presbíteros que colaboran en la formación de los seminaristas de la Diócesis de Tampico.
Durante la celebración también se llevó a cabo la entrega de los nombramientos a los maestros y presbíteros que integran el equipo responsable de acompañar la formación de los futuros sacerdotes.
En su homilía, Mons. Margarito Salazar destacó que la formación sacerdotal es una tarea que involucra a toda la comunidad eclesial, desde los formadores y maestros hasta las familias, sacerdotes, religiosos y laicos. Subrayó especialmente el papel de las familias como el primer espacio donde se siembran el amor a Dios, la oración, la piedad y la apertura a la vocación.
El Obispo de Tampico afirmó que los seminaristas representan un verdadero tesoro para la Iglesia diocesana, por lo que llamó a toda la comunidad a acompañarlos con oración, consejo y palabras de ánimo, además de brindarles el apoyo necesario para que puedan crecer integralmente.
“Estos muchachos que están aquí son para nosotros un tesoro, son para nosotros personas a las que hay que cuidar y cuidar, valga la redundancia, con mucho cuidado”, expresó.
Asimismo, señaló que la formación debe abarcar todas las dimensiones de la persona y realizarse con calidad, teniendo presente también la importancia del discernimiento vocacional. Explicó que no todos quienes ingresan al seminario necesariamente están llamados al sacerdocio, por lo que es necesario reconocer con libertad y respeto los caminos que Dios va mostrando a cada joven.
Mons. Margarito también exhortó a los seminaristas a dejarse formar por el Espíritu Santo, aprovechando cada una de las herramientas que ofrece el Seminario en las áreas espiritual, académica, pastoral y humana, y recordó que la formación no concluye con la ordenación sacerdotal, sino que continúa durante toda la vida ministerial.
Al reflexionar sobre el testimonio de San Juan Bautista, invitó a los futuros sacerdotes a prepararse también para permanecer firmes ante las dificultades y posibles persecuciones que pueden surgir al defender el Evangelio, la verdad y la justicia.
“El Evangelio nunca va a negociarse. El Evangelio es el Evangelio”, afirmó.
De igual manera, pidió a los padres de familia acompañar a sus hijos con amor y oración, pero también permitirles asumir responsablemente las decisiones propias de su camino vocacional. Recordó que el cariño familiar debe convertirse en un acompañamiento que ayude a los jóvenes a crecer en libertad y madurez.
Finalmente, Mons. Margarito Salazar encomendó el nuevo ciclo 2026-2027 a la acción del Espíritu Santo y pidió a toda la Diócesis continuar orando por las vocaciones sacerdotales, religiosas, misioneras y laicales, para que el Seminario siga formando hombres de fe, entrega y servicio al Pueblo de Dios.





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