Con esperanza y comunión, el Decanato Santa Cruz se convierte en “sembrador” del II Plan Diocesano de Pastoral
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- hace 20 horas
- 2 Min. de lectura

Con espíritu de unidad y compromiso misionero, el Decanato Santa Cruz vivió el Taller de Difusión y Apropiación del II Plan Diocesano de Pastoral (II PDP), realizado el pasado 23 de febrero de 2026 en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, convocando a agentes pastorales a caminar juntos como Iglesia de Tampico.
El encuentro reunió a 44 participantes, 36 laicos, una religiosa y ocho sacerdotes provenientes de las parroquias San Juan Diego, Nuestra Señora de la Paz, Nuestra Señora del Refugio, San Pedro Esqueda Mártir, Cristo Resucitado, Medalla Milagrosa y Nuestra Señora del Carmen y San Pedro Esqueda "Mártir" quienes respondieron al llamado diocesano de conocer, orar, comprender y asumir el II PDP como un camino común de evangelización.
La jornada inició con la bienvenida, canto y oración oficial del Plan, animados por el Vicario de Pastoral el Pbro. Gustavo Solís Guillú, quien motivó a los asistentes a vivir el proceso con apertura al Espíritu Santo. Posteriormente, el Pbro. Martín ofreció la exposición “¿Qué es un Plan Diocesano de Pastoral?”, acompañada de una dinámica grupal que ayudó a profundizar en el sentido eclesial del documento.
Uno de los momentos centrales fue la presentación de los ocho temas prioritarios del Plan, guiada por Silvia Aguilar mediante la dinámica de objetos y un plenario participativo que favoreció la reflexión comunitaria. Tras un descanso fraterno, la Hna. Ana Verónica Montoya Salgado condujo la dinámica “Sembradores del Plan”, en la que cada parroquia discernió compromisos concretos para aterrizar el II PDP en su realidad pastoral.
El taller concluyó con un plenario de compromisos dirigido nuevamente por el Pbro. Gustavo Solís, subrayando que el II Plan Diocesano de Pastoral no es un documento más, sino un instrumento de comunión que ayuda a la Iglesia local a caminar en la misma dirección, evitando la dispersión y fortaleciendo la unidad.
Desde esta experiencia formativa, la diócesis reafirma que la meta última del Plan no es el documento en sí, sino Cristo vivo en medio de su pueblo. Por ello, la apropiación del II PDP está llamada a traducirse en acciones sencillas y posibles que transformen la vida parroquial y diocesana.
Con este paso firme, el Decanato Santa Cruz no solo estudia un Plan, sino que enciende un proceso vivo de conversión pastoral. La invitación permanece abierta: que cada comunidad lo haga suyo y, con la fuerza del Espíritu, lo traduzca en acciones que sigan renovando el rostro misionero de la Iglesia en Tampico.
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