“¿Qué hacemos parados?”: Mons. Margarito Salazar Cárdenas llama a vivir una Iglesia en salida en la solemnidad de la Ascensión del Señor
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- hace 1 día
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En el marco de la solemnidad de la Ascensión del Señor, monseñor Margarito Salazar Cárdenas exhortó a los fieles a renovar la esperanza y asumir con decisión la misión evangelizadora de la Iglesia, recordando que Cristo no se aleja de su pueblo, sino que permanece vivo en medio de su Iglesia.
Durante su homilía dominical, el prelado invitó a los asistentes a pedir perdón “porque en ocasiones perdemos la esperanza”, subrayando que la Ascensión es el acontecimiento donde la esperanza cristiana encuentra su plenitud, pues Jesucristo abre el camino hacia la presencia del Padre y la vida eterna.
“El Señor Jesús asciende a su trono y debemos de estar felices porque nos lleva también a cada uno de nosotros a la presencia del Padre”, expresó.
Monseñor destacó que esta solemnidad no debe entenderse como una despedida de Cristo, sino como el cumplimiento glorioso de la misión que el Padre le encomendó. Citando el Evangelio de San Mateo, recordó las palabras de Jesús: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”, señalando que este poder es signo de victoria, gloria y plenitud.
Asimismo, resaltó que la Iglesia está llamada a vivir este acontecimiento con alegría y confianza, incluso en medio de las dificultades.
“La Iglesia no puede estar en una actitud de tristeza o de estar cabizbajos. Tenemos que celebrar siempre con alegría porque Cristo ha vencido”, afirmó.
Al reflexionar sobre el mandato misionero de Jesús, el obispo insistió en que todos los bautizados tienen la responsabilidad de salir al encuentro de quienes necesitan de Dios.
“Necesitamos ser una Iglesia en salida, una Iglesia abierta, que extienda los brazos para que todos puedan acercarse al Señor”, expresó, retomando el llamado impulsado por el Papa Francisco y continuado por el Papa León.
En ese sentido, exhortó a las familias y padrinos a asumir con seriedad la responsabilidad del bautismo, no como una costumbre social, sino como un verdadero compromiso de vida cristiana y acompañamiento en la fe.
Uno de los momentos más significativos de la homilía fue cuando meditó el pasaje de los Hechos de los Apóstoles, donde los discípulos permanecen mirando al cielo tras la Ascensión del Señor.
“¿Qué hacen allí parados viendo al cielo?”, recordó monseñor, cuestionando también a la Iglesia actual sobre el riesgo de quedarse inmóvil o conformarse con “lo poquito” que se hace pastoralmente.
“Hermanos, necesitamos caminar, dinamizarnos, dar pasos firmes en la tarea que el Señor nos encarga”, señaló.
Finalmente, recordó que Cristo permanece presente en la Eucaristía, en la Palabra, en la comunidad, en los sacramentos y en la acción del Espíritu Santo, animando a los fieles a vivir esta solemnidad como un auténtico acontecimiento de gloria y esperanza. “Que no se quede solamente en lo que escuchamos en misa, sino que lo llevemos a nuestras casas, al trabajo y a nuestros vecinos”, concluyó.




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