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Con Júbilo Pascual, la Iglesia de Tampico Recibe a su Sexto Obispo, Mons. Margarito Salazar Cárdenas

Inicio de Ministerio Episcopal Mons. Margarito Salazar CárdenasEscucha esta nota aquí

Mons. Margarito Salazar Cárdenas, momento en el que muestra las Letras Apostólicas
Mons. Margarito Salazar Cárdenas, momento en el que muestra las Letras Apostólicas
Inicio del Ministerio Episcopal de Monseñor Margarito Salazar Cárdenas como sexto obispo de la Diócesis de Tampico, marcando un momento histórico para esta Iglesia particular.

En un ambiente de profunda fe, comunión eclesial y alegría pascual, se llevó a cabo el inicio del ministerio episcopal de Monseñor Margarito Salazar Cárdenas como sexto obispo de la Diócesis de Tampico, marcando un momento histórico para esta Iglesia particular. La jornada comenzó en punto de las 10:00 de la mañana en la Catedral, donde el nuevo obispo realizó el juramento de fidelidad, conforme a lo establecido por el Derecho Canónico.


Posteriormente, la celebración eucarística tuvo lugar en el Centro de Convenciones de Ciudad Madero, reuniendo a fieles, sacerdotes, religiosos y autoridades civiles y eclesiásticas de diversas Diócesis del país. Durante la ceremonia, se dio lectura a las Letras Apostólicas mediante las cuales el Papa León XIV nombró a Monseñor Margarito Salazar Cárdenas como Obispo de Tampico. En este documento, el Santo Padre confía al nuevo pastor la misión de guiar al pueblo de Dios con prudencia, fe y caridad, destacando su experiencia y entrega en el servicio episcopal.


Uno de los momentos más significativos fue la entrega del báculo pastoral, signo del Buen Pastor que guía y cuida a su rebaño. Este báculo, con profundo valor histórico para la Diócesis, perteneció a Monseñor Serafín María Armora, VII obispo de Tamaulipas, insigne pastor que dio la vida por sus ovejas de estas tierras tamaulipecas durante 32 años de 1923-1955. Desde entonces es usado por los posteriores pastores de esta Iglesia., recordado por su entrega pastoral durante más de tres décadas.


La entrega fue realizada por el arzobispo metropolitano, Monseñor Rogelio Cabrera López en presencia del nuncio apostólico, Mons. Joseph Spiteri quien exhortó al nuevo obispo a apacentar la grey que le ha sido confiada. Acto seguido, el presbiterio diocesano renovó sus promesas sacerdotales ante su nuevo obispo, manifestando así su comunión, obediencia y disponibilidad para continuar la misión evangelizadora en unidad.


En su mensaje de bienvenida, el Administrador Apostólico, Mons. Óscar Efraín Tamez Villarreal, expresó con profunda alegría la acogida al nuevo pastor, reconociendo su llegada como un signo de la Providencia de Dios. Subrayó la disposición de la Iglesia local para caminar en unidad, corresponsabilidad y escucha, fortaleciendo la misión pastoral en continuidad con el plan diocesano.


Por su parte, el nuncio apostólico Mons. Joseph Spiter destacó en su homilía que la presencia del nuevo obispo es signo de Cristo mismo en medio de su pueblo. Enmarcando la celebración en el gozo de la Pascua, recordó que Cristo resucitado camina con su Iglesia y la fortalece en medio de las dificultades. Asimismo, invitó a vivir la unidad en la diversidad de carismas, alentando al nuevo obispo a ser imagen viva del Buen Pastor: cercano, misericordioso y servidor.


Dirigiéndose al pueblo de Dios, el representante pontificio exhortó a los fieles, sacerdotes y consagrados a caminar juntos en espíritu sinodal, fortaleciendo la comunión y siendo testigos de esperanza en medio del mundo. De igual manera, animó a no temer ante las dificultades, recordando que Cristo ha vencido y renueva constantemente la vida de su Iglesia.


“No vengo a empezar de cero: vengo a caminar con ustedes”, el llamado del nuevo Obispo de Tampico.


Con un mensaje profundamente pastoral, cercano y lleno de esperanza, monseñor Margarito Salazar Cárdenas dirigió su primer mensaje al Pueblo de Dios durante la Misa de inicio de su Ministerio Episcopal, marcando el rumbo de una Iglesia que se reconoce viva, en camino y sostenida por la fe de su gente. Desde el inicio de su intervención, el nuevo pastor expresó su deseo de conocer a fondo la realidad diocesana: sus comunidades, sus familias, sus sacerdotes, religiosos y laicos. Subrayó que la Diócesis de Tampico, conformada por 11 municipios, es una Iglesia rica en historia, fe y compromiso, y aseguró que recorrerá sus 73 parroquias con espíritu cercano, pidiendo paciencia a los fieles en este proceso.


En un gesto de comunión eclesial, reconoció el legado de sus predecesores, entre ellos monseñor Ernesto Corripio Ahumada, monseñor Arturo Antonio Szymanski Ramírez, monseñor Rafael Gallardo García, monseñor José Luis Dibildox Martínez y monseñor José Armando Álvarez Cano, así como el servicio reciente del administrador apostólico, monseñor Óscar Efraín Tamez Villarreal. Con tono firme y fraterno, dirigió palabras especiales a los sacerdotes, a quienes reconoció como sus principales colaboradores, invitándolos a vivir en unidad, sinodalidad y espíritu misionero. A los seminaristas los animó a formarse con profundidad espiritual, pasión por el Evangelio y entrega generosa al Reino de Dios.


El mensaje también abrazó a los laicos, a quienes definió como “las fuerzas vivas de la Iglesia”, reconociendo su papel en la vida parroquial, en la caridad y en la construcción de comunidades vivas. De igual forma, hizo un llamado especial a las familias, destacando su misión como fundamento de valores humanos, cristianos y sociales. En su mirada pastoral, el obispo no olvidó a los más vulnerables: personas privadas de la libertad, enfermos, jóvenes en riesgo, trabajadores del campo y la ciudad, a quienes aseguró su cercanía, oración y acompañamiento como pastor. “Estoy aquí para servir y espero con gusto encontrarnos para conocernos”, afirmó, dejando claro el sentido de su misión.


Asimismo, hizo un llamado a las autoridades civiles a trabajar en unidad por el bien común, recordando que la verdadera autoridad es servicio que genera justicia y esperanza.

En un cierre cargado de simbolismo y cercanía, monseñor Margarito Salazar reafirmó que no llega a iniciar una nueva historia, sino a continuar la obra que el Espíritu Santo ha ido tejiendo en esta Iglesia particular. Con humildad, pidió la oración de todos y expresó su disposición a caminar juntos, bajo la protección de la Virgen Inmaculada Concepción.


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