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Entre óleos y esperanza: la Diócesis de Tampico renueva su fe y su misión en la Misa Crismal

Actualizado: hace 4 minutos

Diócesis de Tampico renueva su fe y su misión en la Misa Crismal
Diócesis de Tampico renueva su fe y su misión en la Misa Crismal

Entre óleos y esperanza: la Diócesis de Tampico renueva su fe y su misión en la Misa CrismalAUDIO NOTA

En un ambiente de profunda comunión eclesial, alegría y esperanza, este martes se celebró la Misa Crismal en la Catedral de Tampico, presidida por Mons. Óscar Efraín Tamez Villarreal, Administrador Apostólico de la Diócesis, quien convocó al clero y al Pueblo de Dios a renovar su identidad como ungidos y enviados en medio de los desafíos actuales.


Desde temprana hora, sacerdotes, diáconos, seminaristas, religiosos y fieles laicos se congregaron para participar en esta significativa celebración, en la que se consagró el Santo Crisma y se bendijeron los óleos, signos visibles de la gracia santificante que acompaña la vida sacramental de la Iglesia.


En su homilía, Mons. Oscar Efraín Tamez Villarreal expresó con cercanía:

“Con gran alegría nos hemos reunido esta mañana para celebrar la misa crismal… no solo por esta celebración, sino también por la inminente llegada de nuestro nuevo obispo”.

En este marco de esperanza, el presbiterio diocesano renovó sus promesas sacerdotales, recordando aquel primer “sí” pronunciado el día de su ordenación. El obispo invitó a los sacerdotes a volver al origen de su vocación:

“Renovaremos las promesas sacerdotales… volveremos a prometerle a Jesucristo y a la Iglesia lo mismo que juramos aquel hermoso día”.

Con un tono reflexivo y profundamente pastoral, el Administrador Apostólico reconoció los retos que enfrenta hoy el ministerio sacerdotal: la escasez de vocaciones, la sobrecarga pastoral, el contexto social adverso y los desafíos culturales contemporáneos. Sin embargo, lejos de desalentar, elevó un mensaje de gratitud y ánimo:

“Son estas dificultades las que me obligan aún más a expresarles, queridos hermanos sacerdotes, mi agradecimiento… por su alegría y por esa actitud de entrega”.

Uno de los ejes centrales de su mensaje fue la llamada a una auténtica conversión pastoral, que supere la superficialidad y lleve a una vivencia más profunda del encuentro con Cristo:

“Se necesita una nueva evangelización… que nos haga pasar del ruido al silencio, de la preocupación por el hacer a la preocupación del estar con el Señor Jesús”.

Asimismo, exhortó a no perder la esperanza ante una cultura marcada por el individualismo:

“Nada hay más triste que un sacerdote sin esperanza y sin alegría”.

En este sentido, invitó a redescubrir el “primer amor” vocacional y a confiar plenamente en Dios:

“No permitas nunca, Señor, que yo me aparte de ti… sino que permanezca en ti para ir al encuentro de los otros”.

La celebración también subrayó el papel de todo el Pueblo de Dios en la misión evangelizadora. Recordando el llamado universal del bautismo, Mons. Oscar Efraín Tamez Villarreal destacó:

“La tarea de evangelizar no es solo de los sacerdotes, sino de todos los bautizados… todos estamos llamados a la conversión pastoral”.

Al concluir la celebración, el vicario general, Mons. Daniel Zapata, dirigió un mensaje de gratitud al Administrador Apostólico, reconociendo su cercanía y servicio durante este tiempo:

“Queremos darle las gracias por haber compartido con nosotros su ministerio, su persona, su sabiduría… gracias por todos estos momentos que compartió con nosotros”.

La Misa Crismal de este año no solo reafirmó la identidad sacramental de la Iglesia diocesana, sino que también se convirtió en un signo de unidad y esperanza ante la próxima llegada del nuevo obispo, fortaleciendo el compromiso de caminar juntos como una Iglesia sinodal, misionera y llena de la alegría del Evangelio.

Homilia

Administrador Apostólico Mons. Oscar Efraín Tamez Villarreal. Misa crismal

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