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La Diócesis de Tampico enciende el Fuego Nuevo y llama a los jóvenes a vivir la fe con alegría y fraternidad

Fuego Nuevo
Fuego Nuevo

Con un llamado a fortalecer la oración, vivir la fraternidad y mantener viva la alegría de la fe, la Diócesis de Tampico, a través de la Dimensión Diocesana de Pastoral Juvenil, celebró este fin de semana la jornada “Fuego Nuevo”, un encuentro que reunió a jóvenes de distintos puntos de la diócesis para compartir espacios de convivencia, deporte y crecimiento espiritual.


La jornada inició desde el pasado viernes con una Hora Santa, mientras que este sábado continuó con diversas actividades deportivas, dinámicas de integración y momentos formativos, teniendo como centro la celebración de la Santa Eucaristía presidida por el Obispo de Tampico, Margarito Salazar Cárdenas, quien dirigió un mensaje cercano y esperanzador a la juventud diocesana.


Durante su homilía, el prelado invitó a los jóvenes a poner a Dios en el centro de toda actividad, recordando que antes de cualquier competencia o encuentro humano es necesario ofrecer la vida al Señor y bendecir todo esfuerzo desde la fe.


“El encuentro tiene un nombre muy significativo: Fuego Nuevo. Veo jóvenes encendidos, nuevas fuerzas, muchachos y jovencitas reunidos en una actitud de encuentro con los demás en el nombre de Cristo”, expresó el obispo al destacar el entusiasmo de los asistentes.


Mons. Margarito subrayó que el deporte, además de fomentar la sana competencia, debe convertirse en una oportunidad para fortalecer la amistad, el trabajo en equipo y el espíritu cristiano. Explicó que competir implica preparación, esfuerzo y disciplina, pero cuando todo se realiza en el nombre de Cristo adquiere un sentido más profundo, capaz de generar fraternidad y comunión.


En ese sentido, exhortó a los jóvenes a vivir el encuentro con un espíritu de hermandad, reconociéndose como parte de una misma Iglesia que camina unida en sinodalidad. Destacó la presencia de participantes provenientes de diversas parroquias, escuelas, institutos y comunidades de la diócesis, quienes compartieron un mismo ideal de fe.


“El centro de este encuentro debe ser Jesucristo. Que el desgano se haga a un lado y que este acontecimiento sea de movimiento, porque el fuego mueve, da fuerza y vitalidad, especialmente en personas jóvenes”, señaló el obispo, alentando a los asistentes a vivir con entusiasmo esta experiencia juvenil.


A partir del Evangelio de San Juan, Mons. Margarito también centró su reflexión en la importancia de la oración como una práctica constante en la vida de los jóvenes católicos. Recordó las palabras de Jesús: “Todo lo que pidan al Padre en mi nombre se les concederá”, invitando a la juventud a cultivar una relación cercana con Dios mediante la oración de petición, pero también desde el compromiso y la responsabilidad personal.


El Obispo insistió en que pedir a Dios no sustituye el esfuerzo humano, sino que lo acompaña, al señalar que para alcanzar metas también es necesario prepararse, estudiar y organizarse, ya sea en el deporte, la escuela o la vida cotidiana.


Finalmente, animó a los participantes a que esta jornada no fuera solo un momento recreativo, sino una experiencia capaz de dejar huella en el corazón de cada joven, fortaleciendo su identidad cristiana y el compromiso de vivir la fe con alegría.

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