“Que nuestros corazones estén en sintonía”: Mons. Margarito Salazar Cárdenas llama a vivir una pastoral unida y de calidad
- Ana Paola Ramos del Angel

- hace 1 día
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Con un profundo llamado a la comunión, la Sinodalidad y el compromiso evangelizador, este jueves 8 de mayo se llevó a cabo la reunión del Consejo Diocesano de Pastoral en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, presidida por Mons. Margarito Salazar Cárdenas y el Pbro. Gustavo Solís Guillú, Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis de Tampico.
La reunión tuvo un significado especial al ser la primera sesión del Consejo en la que participa Mons. Margarito Salazar como Obispo de Tampico. Durante el encuentro, se le presentaron los estatutos del Consejo Diocesano de Pastoral, las respuestas a la evaluación de la Asamblea Decanal y la estructura de la próxima Asamblea Diocesana de Evaluación, programada para el 15 de junio de este año
Al iniciar la reunión, el Obispo dirigió un mensaje en el que destacó que la misión principal de la Iglesia es la evangelización, entendida no solo como el anuncio del Evangelio, sino también como el testimonio de vida y las obras concretas de caridad y misericordia.
“La obra de Dios es la evangelización. Y la evangelización no solamente es tomar el Evangelio y decirlo o enseñarlo, sino todo lo que se realiza en torno al Evangelio: nuestro testimonio personal, nuestro testimonio como Iglesia”, expresó
El pastor diocesano invitó a los integrantes del consejo a cuestionarse constantemente sobre el testimonio que están dando como comunidad eclesial.
“¿Qué Iglesia estamos construyendo? ¿Qué testimonio estamos dando no solamente a los fieles y a las comunidades, sino dentro de la misma Iglesia? ¿Qué testimonio estamos dando como Iglesia de Tampico?”, cuestionó.
Mons. Margarito señaló que el caminar pastoral debe estar marcado por una auténtica espiritualidad sinodal, basada en la unidad y la comunión entre todos los agentes de pastoral.
“La sinodalidad significa que pongamos nuestros corazones en sintonía. En sintonía con el prójimo, con el hermano”, afirmó.
Asimismo, recordó que la Iglesia es un solo cuerpo y que cada dimensión pastoral tiene responsabilidad sobre el bienestar de toda la comunidad diocesana.
“Aunque yo coordine una pastoral, tengo que estar unido al que coordina otra. Somos un cuerpo y todos los miembros son importantes. Si una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo lo resiente”, señaló.
En ese sentido, pidió trabajar con armonía, respeto y colaboración, evitando el aislamiento entre las distintas áreas pastorales.
“No somos realidades aisladas. Lo que yo hago también le debe importar al otro. Tenemos que trabajar en comunión y preocuparnos por las realidades que viven los demás”, destacó.
Otro de los puntos que enfatizó el obispo fue la importancia de ofrecer a Dios un trabajo pastoral realizado con amor y calidad.
“No hacer las cosas ‘a ver si salen’. Lo que ofrecemos a Dios tiene que ser lo mejor de nosotros”, expresó.
Utilizando un ejemplo sencillo, Mons. Margarito comparó las acciones pastorales con las ofrendas presentadas en la Santa Misa.
“Cuando llevamos ofrendas al altar no buscamos el plátano más podrido ni la fruta más golpeada. A Dios le ofrecemos lo mejor. Así también debe ser nuestro trabajo pastoral”, afirmó.
Durante la reunión, las distintas comisiones diocesanas presentaron sus trabajos y áreas de atención pastoral. Entre ellas estuvieron la Comisión Diocesana de Pastoral Profética, la Comisión de Pastoral Litúrgica, la Comisión de Pastoral Social, así como las comisiones de Familia, Juventud, Laicos y Vida; Vocaciones y Ministerios; Pastoral de la Comunicación; y Solidaridad Intereclesial.
Tras escuchar las presentaciones, el obispo felicitó el trabajo que se realiza en las distintas dimensiones pastorales y destacó la necesidad de fortalecer la formación de los laicos, integrar más a los jóvenes y consolidar procesos pastorales permanentes.
“Nuestra pastoral incluye a todos y trata de dar respuesta a todas las necesidades de nuestra Iglesia”, subrayó.
También manifestó su preocupación por las parroquias más pequeñas y periféricas de la diócesis, especialmente en la Vicaría de San José, invitando a compartir recursos y fortalecer la cercanía entre comunidades.
Al finalizar la reunión, Mons. Margarito encomendó a las comisiones diocesanas sumarse activamente a la Novena Intercontinental Guadalupana, iniciativa impulsada en sintonía con toda la Iglesia en América rumbo a los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.
“Debe ser un acontecimiento diocesano donde la participación de todos sea un signo visible de nuestra devoción a María Santísima”, expresó.
Asimismo, invitó a participar en la próxima peregrinación diocesana a la Basílica de Guadalupe y exhortó a los miembros del consejo a motivar la asistencia y compromiso de todos los integrantes de las comisiones pastorales.
Finalmente, el obispo agradeció el trabajo realizado durante la jornada y reconoció la importancia de continuar fortaleciendo el trabajo pastoral conjunto en la diócesis.
“Me gustó esta reunión porque me presentaron todos los elementos que necesitaba conocer. Ahora iremos avanzando para que este consejo realmente ayude a tomar decisiones y caminar de acuerdo a lo que Dios nos pide”, concluyó.
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