“De puertas cerradas a corazones en paz: el llamado a la Misericordia en la primera misa de Mons. Margarito Salazar Cárdenas como sexto obispo de la Diócesis de Tampico en la Catedral”
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- hace 6 horas
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En un ambiente de profunda fe y esperanza., Mons. Margarito Salazar Cárdenas presidió su primera celebración eucarística en la Catedral de Tampico como sexto obispo de la diócesis, en el marco del Domingo de la Divina Misericordia, segundo domingo del tiempo de Pascua.
Durante su homilía, el nuevo pastor diocesano centró su reflexión en el pasaje del Evangelio de Evangelio de San Juan capítulo 20 (Jn 20, 19-31), subrayando los signos de tristeza y temor que experimentaban los discípulos tras la muerte de Jesús: “el anochecer” y “las puertas cerradas”, expresiones que describen el estado interior de angustia, miedo y desesperanza.
Sin embargo, destacó que es precisamente en medio de esa oscuridad donde Cristo resucitado se hace presente, rompiendo el encierro del corazón humano con su saludo de paz: “La paz esté con ustedes”. Esta afirmación, explicó, no es solo un deseo, sino una realidad que brota de la presencia viva del Señor entre sus discípulos.
El obispo señaló que el encuentro con Cristo transforma radicalmente la vida: del miedo a la alegría, de la oscuridad a la luz. “Aquellos discípulos se llenaron de una inmensa alegría”, recordó, enfatizando que la presencia de Jesús disipa toda tiniebla y renueva la esperanza.
Asimismo, resaltó el momento en que Jesús sopla sobre sus discípulos y les concede el Espíritu Santo, enviándolos a la misión con la fuerza necesaria para anunciar el Evangelio. En este contexto, subrayó que la misericordia de Dios se manifiesta plenamente en la acción del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia.
Al referirse al apóstol Santo Tomás Apóstol, destacó la invitación de Cristo a creer sin dudar: “No seas incrédulo, sino creyente”, recordando que la fe es un elemento esencial de la vida cristiana, junto con la esperanza y la caridad.
En su mensaje, hizo un llamado a vivir las virtudes teologales no solo como doctrina, sino como un compromiso concreto con la realidad social. Inspirado en los Hechos de los Apóstoles, invitó a los fieles a compartir con los más necesitados, como signo auténtico de una fe viva.
Finalmente, exhortó a la comunidad a convertirse en una Iglesia que refleje la misericordia de Dios en sus acciones cotidianas: “Que el Señor haga de nosotros una Iglesia de misericordia, de fe y de esperanza, vividas con responsabilidad”.
La celebración da inicio aún camino pastoral en el que Mons. Margarito Salazar Cárdenas llamó a los fieles a abrir las puertas del corazón a Cristo resucitado, para ser testigos de su paz y de su amor en medio del mundo.





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