Mons. Margarito Salazar Cárdenas llama a vivir el amor y el servicio como herencia viva de Cristo en este Sexto Domingo de Pascua
- Jesús Priciliano Jiménez Tapia

- hace 2 días
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El Obispo de Tampico, Margarito Salazar Cárdenas, invitó a la comunidad católica a vivir los mandamientos de Cristo desde el amor, el servicio y la acción del Espíritu Santo, durante la homilía celebrada en la Catedral de la Inmaculada Concepción.
Ante los fieles reunidos en la celebración eucarística, el pastor diocesano reflexionó sobre el Evangelio de San Juan, donde Jesús comienza a anunciar a sus discípulos su regreso al Padre, dejando a la Iglesia una herencia espiritual fundamentada en el amor y la comunión.
Monseñor explicó que este tiempo pascual también representa un momento de despedida para Jesús, quien, antes de partir, manifiesta a sus discípulos el profundo cariño que les tiene y les deja las enseñanzas esenciales para continuar el camino de la fe.
“Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos”, recordó el obispo al destacar que el seguimiento de Cristo no debe entenderse como una obligación pesada, sino como una respuesta de amor nacida del corazón.
Durante su mensaje, monseñor Margarito Salazar subrayó que Jesucristo vino a darle plenitud a la ley a través de tres grandes dimensiones: el amor, el servicio y la Eucaristía.
Al hablar del amor cristiano, recordó las palabras de Jesús: “Ámense unos a otros como yo los he amado”, señalando que el verdadero modelo del amor es Cristo entregándose por la humanidad desde la cruz.
Asimismo, destacó el mandato del servicio reflejado en el lavatorio de los pies, donde Jesús enseña a servir con humildad, sencillez y desprendimiento, sin esperar reconocimiento ni recompensa.
Otro de los aspectos centrales de la homilía fue la importancia de la Eucaristía como alimento espiritual y signo de comunión con Cristo. “Hagan esto en memoria mía”, recordó el Obispo, al explicar que Jesús permanece vivo en medio de su Iglesia a través de su cuerpo y su sangre.
Monseñor también profundizó en la figura del Paráclito, el Espíritu Santo prometido por Jesús antes de regresar al Padre. Explicó que el Espíritu Santo es quien abraza, consuela, fortalece e ilumina el camino de los creyentes hacia la verdad plena.
“El Espíritu Santo es quien mantiene viva a la Iglesia, quien la hace permanecer palpitante y unida como comunidad”, expresó.
El pastor diocesano animó a los fieles a dejarse conducir por la presencia del Espíritu Santo para crecer en el conocimiento de Cristo y vivir una fe auténtica dentro de la comunidad eclesial.
“Jesús se va al Padre, pero no nos deja desamparados. Nos deja al Espíritu Santo para guiarnos y fortalecernos”, señaló.
Al concluir la homilía, monseñor Margarito Salazar dedicó un emotivo mensaje a todas las madres de familia, con motivo de su celebración, agradeciendo su amor, entrega y papel fundamental dentro del proyecto de Dios.
“Gracias porque el amor de una madre se compara al amor que Dios tiene por nosotros”, expresó el obispo, reconociendo la valentía, solidaridad y sacrificio con el que muchas madres sostienen a sus familias.
Asimismo, pidió a Dios bendecir la salud, el corazón y la vida de todas las mamás de la diócesis, encomendándolas a la protección de María Santísima, patrona de la Diócesis de Tampico y modelo del amor maternal.




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