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“Ya estoy pensando en ustedes”: Mons. Margarito Salazar se dirige con esperanza a la Iglesia de Tampico


Con un mensaje cercano, fraterno y profundamente pastoral, S.E. Mons. Margarito Salazar Cárdenas, recientemente nombrado Obispo de la Diócesis de Tampico por el Papa León XIV, se dirigió por primera vez al pueblo de Dios que peregrina en esta Iglesia particular, manifestando su alegría, gratitud y disposición para servir.


En su mensaje, el nuevo pastor saludó cordialmente a sacerdotes, religiosas y religiosos, fieles laicos, jóvenes, niños, matrimonios y adultos, expresando el gozo que habita en su corazón tras haber recibido este encargo de la Iglesia. Reconoció que el nombramiento representa para él un honor, pero sobre todo un llamado al servicio humilde y cercano.


Ciertamente es para mí un gran honor poder servir a esta hermana diócesis de Tampico; es para mí un privilegio poder estar con ustedes próximamente, expresó Mons. Salazar.

Con palabras cargadas de esperanza, el Obispo electo compartió que, aun antes de llegar físicamente, ya se siente unido espiritualmente a la diócesis, a la que dijo llevar en su pensamiento y en su oración.


Ya estoy pensando en ustedes, ya estoy viéndome en medio de ustedes, en un trabajo pastoral, fraterno y cercano”afirmó, subrayando su deseo de caminar junto al pueblo como pastor y hermano.

Mons. Margarito Salazar destacó que su ministerio episcopal en Tampico estará marcado por la comunión, la unidad y el trabajo conjunto por el Reino de Dios, insistiendo en una Iglesia que se construye desde la cercanía y la corresponsabilidad.


Dios me pone en el camino de ustedes para apoyarnos mutuamente, para sentirnos hermanos, para estar unidos y trabajar por el Reino de Dios”, señaló.

En un gesto de gratitud, el nuevo Obispo agradeció las oraciones elevadas por la Diócesis durante el tiempo de espera, reconociendo la fe del pueblo que pidió al Señor el pastor conforme a su corazón.

Gracias por sus oraciones; sé que han estado orando para que Dios les enviara un Obispo, y hoy puedo decirles con alegría que Dios me ha pedido este servicio”, manifestó.

El mensaje concluyó con una bendición y un abrazo espiritual dirigido a toda la comunidad diocesana, confiando su próxima llegada a la voluntad de Dios.

Los bendigo a todos, los abrazo con cariño. Pronto estaré con ustedes, si Dios lo permite

La Iglesia de Tampico recibe así, con esperanza renovada, las primeras palabras de quien ha sido llamado a pastorearla, marcando el inicio de una nueva etapa de comunión, fe y camino compartido.


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